jueves, 1 de febrero de 2018

Pata

Bien sabés vos Pata, que yo no creo en dioses ni en vidas después de la muerte, sin embargo hoy acá en el que sería tu cumpleaños, cuando debería estar llamándote para felicitarte por una año más y de paso putearte con mi característica acidez, estoy escribiendo unas de las más tristes líneas de mi vida.
Quizá sea precisamente por esa convicción propia de la no existencia de un más allá, que esto duela más. Porque lo que queda -paradójicamente- es la ausencia. Tu ausencia.

Sabés lo que pasa Pata, para mi el consuelo es en vano. No estás. Es lo que yo puedo percibir, lo que mi estúpida y limitada existencia, terrenal, mundana, me deja sentir. Y es que no estás. Y no estarás más. Por eso duele tanto.

Aprenderé como de costumbre, a lidiar con ello. El tiempo -tirano- tarde o temprano ayudará a mitigar el dolor. Pero es ese quien nos ayuda el que también nos borra, nunca hay que olvidarlo. Nunca hay que olvidar.
Por eso es que tu recuerdo, aquello que forjaste con tu presencia, con tu personalidad que tanto envidiaba, esa forma de ser que te permitía estar con una actutud positiva (no digo que siempre andabas bien porque no hay que mentirnos) pese a estar nadando entre la mierda, eso Pata, no se me borra.

No se me borra tu generosidad, esa que siempre estába a la hora de ayudar a un amigo. No, esos recuerdos los voy guardar siempre. Y no me rebatas la idea, ya sé que nada es para siempre, pero en lo que dure yo tu recuerdo estará. Quizá no en la forma más convencional, quizá sea por medios más complejos, por aquello que he aprendido, por medio de lo que has construído, porque no soy más que eso; una agregación de personas que han pasado junto a mi.

Puta madre Pata, ¡puta madre! Sabés que pasa, que soy un ser de costumbres. Al estar entre los vivos todo el tiempo, me olvido que en algún momento también me va a tocar a mi. Porque si una muerte deja huella, es debido a que en vida la huella fue aun mayor.
Y así me siento hoy, Pata. Escribiendo estas líneas a vos, que sé que no las podés leer, contra mis convicciones más profundas, porque así de grande es la necesidad de que genera tu ausencia.

Fue un honor Pata, haber compartido tiempo juntos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Frases Detaquito®

"A veces -y solo a veces- la verdad no es la mejor de las alternativas."

lunes, 3 de julio de 2017

Recortes II

El Zurdo inauguraba el bar. Ya habían pasado un par de días de la apertura oficial, pero teníamos que estar ahí, al menos en comitiva oficial. Era una excusa perfecta para vernos todos.

Llegué temprano, como siempre. Lo bueno de aquellos días era que el bar al ser nuevo no tenía tanta gente, por lo que pude hacerme de un par de mesas y unas cuantas sillas en la esquina más alejada del local. Nunca me gsutó estar en el dentro de las multitudes.
De a poco fueron llegando. Muchos se bajaron. Pero al final supimos cumplir.

La noche cayó demasiado rápido, tenemos la percepción de que el tiempo pasa más rápido cuando estamos bien. Fue el momento de irse. Unos por un lado, otros por otro. 
Nunca hubiera imaginado el desenlace de esa noche, así como tampoco pude imaginar el de los días siguientes.

Ella sabía que era lo que yo quería. Por mi parte, pensaba que todo estaba ya enterrado, pasado que nada sucedería. Pero no.

Es ahora que me puedo dar cuenta del sutil detalle que marcó el futuro abrupto esa historia.
En el omnibus, ella me miró, yo la miraba todo el tiempo, y de repente se fijó en el color de mis medias. Me dijo "Deta, no podés llevar medias negras con zapatos marrones -hizo un pausa y retomó- si al menos fueran azules..."

 

sábado, 1 de julio de 2017

Recortes

Z-0 es un blog que contiene las más brutas confesiones mias. Brutas en el sentido de crudas, duras, puras y profundas. Textos con poco análisis, transcripciones fieles de mis sentimentos. 
El mismo estaba habilitado para unos pocos usuarios, guardianes de mis misierias. Pero no siempre la elección de esos lectores, lectoras u otros fue la mejor. Claro que con el diario del Lunes cualquiera puede opinar.

El blog tiene un formato peculiar, no hay textos a simple vista, solo etiquetas. Las mismas no se repiten. En principio había elegido solo las letras del alfabeto griego (en realidad eran las grafías del fenicio) y al pinchar en esa etiqueta, se abría el texto correspondiente. Eran textos profundos, cargados de sentir, todos y cada uno de ellos.

Allí estaba yo, desangrándome en palabras, abriendo mi pecho y entregando el corazón en cada línea, y ella solo supo preguntar "¿qué vas a hacer cuando se te acaben las letras del alfabeto?"

Algo estaba esencialmente mal en esa relación.-

jueves, 26 de enero de 2017

Eso nomás.

Estoy triste. Hace un tiempo ya. Tengo miedo que perdure. Eso nomás.
Lo digo por acá, porque se que ya nadie lee blogs. Y porque no se a quién decírselo. Siempre termino volviendo al blog.

Shhhh.

jueves, 20 de octubre de 2016

Palabras más, palabras menos.

La palabra es nuestra mejor herramienta para exteriorizar nuestros pensamientos, opiniones, deseos y sentimientos. El nivel de estructuración que hemos alcanzado como zoociedad en su conjunto es realmente impresionante. Quizá, debido a que se trate de algo que manejamos muy asiduamente, no hemos reparado en ello, dado que la palabra, el código, el lenguaje, es algo que nos inculcan desde el inicio de nuestra existencia. La palabra lo es todo. Porque si bien es cierto que hay gestos que -a priori- no necesitan de ella para ser comprendidos (un abrazo sentido), creer que el lenguaje no verbal no es algo coyuntural a la palabra en sí, es caer en un gran error. Necesitamos de la palabra para explicar todos esos gestos y poder hacerlos inteligibles para luego entenderlos como tácitos.

Pero existe un problema, esta magnífica herramienta -la mejor que tenemos- no es para nada perfecta. Nuestro evolucionado cerebro, complejo, asombroso, enigmático, resulta ser demásiado imbécil como para poder transmitir lo que sentimos sin hacer uso de intermediarios. Para ello tendemos a buscar las palabras precisas que reflejen de la forma más fiel nustros sentimientos más puros. Pero siempre se pierde. Uno puede hablar incasablemente de amor, tristeza, depresión, alegría, temor, culpa. Mas nunca podrá transitir puramente el sentimiento. Recurrirá a las palabras, y ellas torpes y únicas vendrán en nuestra ayuda para poder comunicarle al otro una versión aproximada de lo que nos sucede.

Este servidor anhela el día en el que logremos prescinir de las palabras para poder transmir de forma cruda y explícita nuestros sentimientos, porque no es lo mismo decir "te amo" que sentir amor.