miércoles, 11 de agosto de 2010

Conocerse, claro está, que lleva su tiempo... (desarrollo)

Seguro que Darnauchans escribió este gran tema pensando que lo yo lo usaría en su(s) debido(s) momento(s). El momento ha llegado, así que anda tranquilo Eduardo, trataré de hacer lo mejor que pueda.

No he notado un cambio drástico en mi forma de ser, quizá pronto ocurra o quizá no. Pero si he descubierto algunas cosas de mi, algunas certezas que no eran tales y algunas dudas se convirtieron en certezas. No soy un genio al afirmar que todos en algún momento de la vida (quizá constantemente) estemos derrumbando convicciones, sembrando nuevas dudas, cambiando prejuicios, construyendo verdades, o adquiriendo nuevas (in)seguridades.

Dicen, los adultos experientes (pobres de los que creen que el mero paso del tiempo les da conocimientos absolutos, ingenuos, si eso fuera de ese modo nuestros queridos (o no) abuelos serian -sin duda- fuentes inequívocas de conocimiento) que en algún momento de la vida se hace un click, en donde se deja atrás una etapa y se pasa a otra siguiente, que tiende a ser de mayor nivel de exigencias, en un amplio sentido. Creo que en ese sentido tienen algo de razón.

Uno de mis mayores miedos era hasta hace poco, la soledad. Todo un tema, pues, he de confesarlo, al tener una gran fe en mi ateísmo radial (¿contradictorio?) creo firmemente que la muerte es la carencia total de sentidos, así que bajo ese concepto, y por decantación surge como mayor miedo (y hasta hace poco declarado como único) la soledad. Claro, la idea de vivir (y no de morir como dicen muchos) en soledad me aterra, pienso que se debe a que soy un "bicho de zoociedad", y por más duro, autónomo y racional que me muestre, necesitaré siempre a y de alguien. 
Es un buen razonamiento hasta que interviene la idea o concepto de que el ser humano también es un "bicho de costumbres" y nos lleva automática mente a la pregunta ¿qué sucede si la soledad se transforma en costumbre? Siendo honesto, no lo se, aunque tengo algunas teorías, entre las cuales esta la del acostumbramiento, o la del no acostumbramiento.
La primera, se me ocurre que puede ser de dos maneras, una en la que el individuo logra adaptase de una forma "relativamente cómoda" y continua con una vida "relativamente normal"
y la otra es un acostumbramiento incómodo, donde el individuo convive con la soledad muy a su pesar, porque asume que eso es lo que le tocó o porque no le da el coraje para afrontar de una vez a la huesuda. 
La segunda, el no acostumbramiento, también tiene dos opciones, una es la de salir de la soledad de la manera que sea, incluso enfrascándose muchas veces en misiones imposibles de cumplir, y si no se logra salir tenemos la otra opción, que vendría a ser la continuación del acostumbramiento incómodo, continuación de breve duración, para ser más preciso, el tiempo en que la bala demora en alojarse en el cráneo del individuo.

Luego de esta explicación de porque le temo a la soledad, usted, estimado/a lector/a, podría objetar que hay otros miedos, como la locura (que bajo mi criterio es muy similar a la muerte, pues es la pérdida de la razón, y ya con la misma fuera de juego no habría lugar a la chance de preocuparnos por perderla, además nunca podríamos percatarnos de que la hemos perdido, pues a nuestro juicio, seguiríamos en nuestros cabales) y tantos miedos más.

En esas tres simples palabras radica uno de mis mayores problemas al momento, pues como podrán haber deducido hasta hace poco yo contaba con solo un miedo existencial, y algunos otros que consideraba vanales. Resulta que estos últimos han ascendido de categoría, y eso que yo solo permito un ascenso por temporada...

Dejando atrás el chiste pelotudo, he de decir que se me han planteado en mi camino ciertas interrogantes que de seguro estuvieron ahí toda la vida, pero nos las  había visto hasta ahora, quizá porque no estaba preparado para verlas (no estoy seguro de que ahora lo esté) o porque no podía o quería verlas.

Así es amigos y amigas, creo que he caído; que he caído en la cuenta de que hay más temores de los que imaginaba, y como era de esperar, me atemorizan, me perturban, me molestan.
Así es amigos y amigas, esa persona que ustedes siempre vieron como alguien tan maduro (quizá hasta precozmente maduro), fuerte, seguro, de firmes convicciones, mordaz, sarcástico, que se burlaba (y se burla) de los avatares de la vida, que solía (y suele) atribuir el calificativo de nimios a ciertos menesteres de la vida, esa persona a quienes consideran soberbio y autónomo, esa misma persona, hoy se derrumba en miles fragmentos ante la imagen de un océano de dudas que deberá atravesar para salir de la isla que se hunde y llegar (¿nuevamente?) a un firme continente (que quizá -seguramente- en otra oportunidad se transforme en otra isla).
Espero, y quiero creer, ahora y mas que nunca, en la veracidad del Ave Fénix.

Sin más (al momento) me despido y les agradezco el tiempo que dedicaron a leer estas torpes líneas.

11 comentarios:

donde nada importa ~ dijo...

1.- Mijo, tenes 20 años!!! Escribí, hablá, expresate como una persona de 20 años!!! u.u
2.- Todos los días pienso exactamente en lo mismo. Creo que va mas allá de estar o no rodeado de gente el sentirse solo... Por mas que se que tengo mis amigos que siempre estan cuando mas los necesito (y cuando no, tambien, claro está!!), que tengo a mi vieja que es mi todo... Tengo mucho pero siento que no tengo nada. Supongo que son etapas que uno tiene y que espero se puedan superar...

Perdon por no poder explayarme pero estoy working u.u

Hablamos por msn si pinta esta noche ! Si no, nos vemos on saturday night

Besito detaquito!!!

Detaquito dijo...

¿que es hablar, escribir, expreserme como una persona de 20 años?

Hablemos entonces!

andal13 dijo...

Ah, por suerte soy una persona adulta y experiente, y... ¿qué más tenía que ser? Ah, sí, soy mucho más pelotuda que cuando tenía 20 años, sólo que ahora lo disfruto; hace rato que no me tomo tan en serio.
A la soledad por el momento no le temo, más bien la disfruto, pero imagino que una vejez indeseadamente solitaria debe de ser un tormento interminable. Sí tengo otros miedos, más o menos compartidos con otras personas.

Ah... le tengo muchísimo miedo a la muerte, por eso la evito tenazmente, por ahora, con éxito.

Detaquito dijo...

Mi parecer que tu tener perspectivas diferentes de yo.

(Es que ese comentario me hizo retroceder varios puestos :P)
Volvi al inicio diria

andal13 dijo...

Sí, sí, de eso se trata, de tener perspectivas diferentes. Si vos y yo tuviéramos más o menos la misma visión de las cosas, uno de los dos (o ambos) seríamos psicóticos, por decir lo menos.

(Lo que no quita que lo seamos, claro.)

Alvaro Fagalde dijo...

Yo tuve dos crisis de terror a la muerte a los 17 y a los 34, así que creo que hasta los 51 no me vuelve.
En el fondo, creo que peor es la inmortalidad. Yo co-escribí una novela sobre un héroe inmortal, aburrido de la vida en un futuro 2050 donde Uruguay y Japón se reparten el dominio del mundo. Está el proyecto de publicarla pero el coautor es mil veces + pelotudo q yo, así q no sé.

Por algo comenté acá mismo que creo que la Naturaleza nos va preparando junto a la vejez para irnos a la Quinta de los Quietos resignadamente.

En cuanto a la vida, con los años aprendés que siempre tenés angustias, miedos, dudas y cosas para resolver. Y que cuando ya no tenés ninguna, es justamente porque estás adentro del jonca.

Yo tengo un dicho (no demasiado ingenioso): -en la primera cita con una chica no podés estarte preocupando en pensar adonde vas a mandar a estudiar a tus hijos.

Todo a su tiempo. Cuando resolves una cosa, pronto vas a tener otro problema para preocuparte. A eso le llamamos la vida.

También sería espantoso si ya desde chicos supiéramos qué vamos a hacer, a quien vamos a amar, que enfermedades vamos a tener y cuando nos vamos a morir, ¿no?.

El_Hincha dijo...

Hola Deta, my friend.

Si esta publicacion era una estratagema de acercamiento al sexo opuesto, mirando el primer comentario, creo que estas en el buen camino.

De lo contrario, TENES 20 AÑOS! (por lo que dicen los otros comentarios).
DEJATE DE JODER! Anda a empedarte, mete la pata mil veces, que tenes tiempo de sobra para arreglar todo y empezar cuantas veces sea necesario. Disfruta de la inconciente sensacion de inmortalidad adolescente que aun tenes en algun lugar adentro. Prendete uno, subi el volumen, y se feliz.
Todo eso puede ser el "acostumbramiento" del que hablas, pero ¡A LA MIERDA!, que no se puede perder tiempo preocupandose por lo inevitable.

No soy bueno para esto de los consejos, pero creo que se entendio.

Detaquito dijo...

Si, es muy cierto lo que decis estimado Alvaro.
Estoy de acuerdo con que la inmortaildad es peor que la muerte, aunque con esta ultima no tengo problemas!

Claro que es parte de la vida tener complicaciones y resoluciones (con todo lo que ello implica) y creo que una vida sin amargores tampoco seria ideal -al menos para mi-

No puedo imaginar como seria una vida totalmente digitada y conocida, aunque me temo que triste.

Pd.: respecto a la novela, primero quiero la del muro de mexico!!!
Que justo le pegaste a uno de los generos que mas disfruto!!!

Detaquito dijo...

Jajaja Hincha, ya uisiera yo que se trarase de una estratagema!
El primer comentario surgio a raiz de un comentario de caralibro, cuando me preguntaron el motivo del mismo, no tenia ganas de andar explicando todo de nuevo!

Efectivamente tengo 20 años, pero no se porque endemoniada causa se me da por pensar (de vez de cuando) y me salen estas cosas.
Y eso que no me drogo!

Por otra parte, se entendio el consejo!! gracias!

Alvaro Fagalde dijo...

Si, le estoy pegando terrible paliza al género.

No sé de qué género hablás, porque en literatura no me gusta mucho el tema de los géneros. Lo que creo que esta va a ser un gusto que quería darme y es hacer una novelas sobre espías, espías dobles y espías triples.

Fernando Bernini dijo...

Dejá de lado los temores. Diferenciá la "soledad" de "estar solo". Sentirse en soledad es una mierd# y capaz que eso es lo que te aterra: estar vacío.

No sé. No quiero parecer un seguidor de Coehlo.

No sé. Yo si fuese vos no prestaría atención a mis palabras, considerando que:

> Desde hace más de un año hay un psicólogo que opina de mi vida.
> Me encanta estar solo.
> Le temo a la sociedad.