martes, 31 de mayo de 2011

Comunicado Oficial.

Ante el notorio incremento de "sensibildad perceptiva" de algun@s bloggers amigos, la dirección de Detaquito.blog, una porquería, resuelve emitir el siguiente panfleto informativo, a modo de manual instructivo para sobrevenir a las diarias vicisitudes de la vida.

Aquell@s lectores que deseen acceder al cuidadosamente elaborado manual instructivo, deberán hacer click aquí.-

Atte.: Detaquito.
Director en jefe de Detaquito.blog, una porquería.

jueves, 26 de mayo de 2011

Relatividad.

Hoy vi un cuerpo tendido en la calle. Pase junto a él. No había asistencia médica, todo aparentaba haber sucedido instantes antes de que yo pasara por ahí.
No pude hacer nada. No había nada que pudiera hacer. Luego de eso, me limite a seguir mi marcha, en silencio.

Se que mucha gente muere mientras escribo estas torpes líneas, hombres, mujeres y niños; pero el hecho de estar ahí, en ese momento, es diferente.
Se asimila mucho más el concepto de la fragilidad de la existencia. El hecho de dejar de ser de un momento al otro, un instante, algo insignificante en el tiempo, casi tanto o más que la vida misma.

Ver directamente los hechos, obliga a comprender algo más acerca de lo poco que somos. Resulta abrumador.
En estos momentos, se mezclan conceptos, teorías, ideas, mas ahora carecen de valor; de sentido.
Ponerse a reflexionar, a pensar que mi mañana puede no ser tal, por así decirlo, pues no tengo la certeza de que el segundo siguiente siquiera será mio. Y pensar una y otra vez ¿qué estoy haciendo? ¿Es eso lo que en verdad quiero?
Y no tengo respuestas.-

viernes, 20 de mayo de 2011

Demencia.

Hola mis queridos lectores, me he ausentado un tiempo debido a razones laborales. Pero he me aquí.
En Detaquito.blog, una porquería, generalmente no acostumbro a escribir pseudo artículos que toquen los famosos "temas del momento", como los seísmos de Haití, Chile, Japón, la agonía de los mineros, la "muerte" de Bin Laden, el bombardeo aliado sobre Libia, y demás basuras de las actualidad mediática.

Pero hoy, mis estimados lectores, hoy quiero que sea diferente. Realmente lo siento así, nuevamente estoy asqueado, harto, lleno de apatía y tristeza.
Más allá del resultado negativo obtenido en las compulsas populares con fin de lograr la derogación y anulación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, hecho que resulta por demás lamentable; más allá del la negativa parlamentaria, al Proyecto Interpretativo de la ley antes mencionada; lo que más tristeza, apatía, asco, lo que me tiene harto, es el circo que se ha montado detrás de esto. Es un show.

Lo sé, se que existen males mucho peores en esta Zoociedad, de hecho escribí acerca de uno realmente atroz, repugnante, odioso, pueden leerlo, o releerlo aquí.

Realmente es demencial, genera en mi una gran impotencia, se me hace difícil expresar lo que siento. Gente, cómodamente sentada en una banca de una institución gubernamental, debatiendo acerca de si se debe o no aprobar un proyecto que trata de hacer un poco más justo, más honesto y más creíble nuestra democracia (que ya de por sí es bastante inverosímil).
Incluso, me atrevo a decir que no es cuestión de institución alguna, es una cuestión moral, es algo que trasciende los planos de la burocracia.
Resulta repudiable ver como, permitimos esto, como aceptamos la hipocresía a diestra y siniestra. 
Plantear si es conveniente o no para las aspiraciones políticas del Encuentro Progresista - Frente Amplio - Nueva Mayoría, el las futuras elecciones.
Plantear que se pasa por encima de la autoridad soberana del pueblo...
POR FAVOR SEÑORES, SEÑORAS,  ¿DE QUE MIERDA ME ESTÁN HABLANDO?

Dejemos de jugar a los moralistas constitucionales y hagamos lo que es INCUESTIONABLE.
No tendría que haber debate alguno, ni un cuestionamieto; señores, señoras, se está defendiendo, directa e indirectamente una aberrante Ley que, en resumidas cuentas, hace impunes a determinado grupo de personas que cometieron Crímenes de Lesa Humanidad.

Reitero, que soy consciente de la existencia de problemas peores, y que, se cometen a diario cientos de miles de asesinatos que son aceptados y bien vistos, por nuestra Zoociedad; llamados simplemente "leyes de juego".
Lo sé, y se que también soy cómplice de ello.

Sepan disculpar, a veces me veo saturado por el estúpido e hipócrita show de mierda en el que vivimos.-

Pd.: Afortunadamente el triunfo de Peñarol ha solapado el maldito show, y lo relegará a un segundo plano; luego el tiempo, con el olvido como inseparable aliado, hará el resto.
Realmente mirar hacia adelante no es muy alentador.-

martes, 10 de mayo de 2011

Manual de Filosofía Barata. Capítulo I.

El Lunes empiezo.


 Es imposible determinar cuantas veces lo dijo. Hace ya varios Lunes que reniega su condición y se maldice una y otra vez por su desidia. Lo cierto es que no tolera esa situación. Se dice a si mismo que no puede continuar así, que debe hacer algo para cambiar "porque esto no da para más". Pero sigue así, Lunes tras Lunes.
Entonces, ¿qué ocurre? ¿que demonios lo detiene? ¿por qué no se decide de una buena vez a actuar?
La primer respuesta en llegar suele ser la más aceptada por la sociedad, "es un vago", "tiene poca voluntad", "le falta determinación", "es medio idiota", entre otras que no serán reproducidas por ser soeces. Generalmente, esta respuesta primeriza suele acertar en la mayoría de los casos a estudiar, pero, particularmente, no resuelve su situación.
Él no es vago, siempre se caracterizó por ser activo, estructurado y determinado, además del hecho de que siempre se despegaba del resto en la mayoría de los ámbitos lectivos.

No le agrada, jamás le gustó, por eso no comienza de una vez. Es un buen pretexto para su inacción, mas no es cierto. Ama lo que hace, realmente le gusta y lo apasiona.
¿Ama lo que hace? ¿Realmente le gusta y lo apasiona? ¿Cómo lo sabe? No lo sabe.
Comienza la duda, el cuestionamiento. ¿Es eso lo que verdaderamente debe empezar el Lunes?
Se responde a sí mismo afirmando que sí, que por algo lo eligió. Cree recordarlo, intenta volver a apasionarse, pero la duda es mayor. Ya no está seguro de sí mismo, de sus percepciones, de sus recuerdos. No sabe si lo que sintió efectivamente fue, o simplemente vivió un espejismo.

Comienza. Comienza a cuestinarse el por qué de ciertas cosas, y mientras piensa, recapacita, crea teorías, re-ve el plano mental de su vida basado en la estructura que, previamente había confeccionado en base a los pensamientos, sensaciones y sentimientos que ahora entiende como errantes y confusos.
Cree obtener un concepto del error, la anomalía que le impide continuar con el plan, esa misma que no lo deja comenzar, que Lunes tras Lunes lo inmoviliza.
Pero luego lo refuta, se da cuenta de lo absurdo que resulta. Se ve inmerso en un océano de sin sentidos, razones que no son tales, juicios infundados.
Decide que es todo un absurdo, no puede ser todo demasiado complejo. Se dice a sí mismo "es mucho más simple". Luego recuerda que simple y fácil no son sinónimos, y jura que esta vez, verdaderamente lo hará, que será en serio, la definitiva.

El tiempo inexorable y tirano transcurre. Ya es Domingo, mañana será Lunes. Él lo sabe, y un gran peso recae en regazo. Nuevamente experimenta las mismas sensaciones, sentimientos encontrados, por un lado esa fuerza interior que lo alienta, por el otro lado ese freno invisible e inexplicable lo detiene. Lo paraliza, lo apega a la inacción.
Sabe que está mal, porque así se lo inculcaron. Intenta refutar la idea de lo moralmente válido, pero en el fondo sabe que está fallando, así lo siente.
Mas la noche ya esta entrando por la ventana, es hora de descansar, apagar por un breve lapso su neurosis. Debe estar bien para mañana, pues mañana será Lunes; mañana empieza.

¿Quien no ha experimentado una situación similar a lo largo de su vida? Desde posponer una tarea domiciliaria de la escuela, a un plan de dieta, de estudios, laboral, y hasta incluso sentimental. Quizá este último haya sido el que todos alguna vez hayamos vivido. Dejando para mañana eso que debemos hacer hoy. Posponiéndolo. "Mañana se lo digo, le confieso cuanto la quiero."
Innumerables son las veces que hemos pospuesto cosas por  diversas razones. Innumerables veces nos hemos arrepentido de posponer ciertas cosas. Miedos, desidia, vagancia, hastío, apatía, aburrimiento, suelen ser nuestras excusas para la inacción.
Pero, ¿que es lo que sucede cuando la inacción nos priva de realizar las cosas que anhelamos?
Malgastamos el tiempo, y luego aparece el remordimiento por haber malgastado algo que jamas podremos recuperar.
Por eso mi estimado lector, mi estimada lectora, le grito a los cuatro vientos que no se detenga (a menos, claro está que su deseo sea detenerse), no justifique más su inacción, siga adelante con lo que más quiere y disfrute, que la vida está acotada; y por si fuera poco, usted desconoce cual es su cota superior.

Postdata: este capítulo fue escrito mientras pospuse mi asistencia a una clase de introducción a la contabilidad, relegando aun más mis posibilidades de ascender en mi carrera.