jueves, 5 de abril de 2012

¿Por qué no somos felices?

Hace unos días que pienso en ello, mas aun no doy con la respuesta y -de seguir así- creo que jamás la encontraré.
Quizá sencillamente no sea capaz, no cuente con el entendimiento necesario, o quizá esté destinado a no comprenderlo, condenándome así a la desdicha perpetua.
Lo cierto es que aquí me encuentro, mientras el tiempo, procaz, transcurre inexorable. La vida -cómo todo lector, lectora y otro sabrá- va de la mano del tiempo. Se escapan de mis manos los segundos y la interrogante sigue allí, inerte, si respuesta que la aplaque. 

"No puede ser", me digo, y me desdigo, una y otra vez. Si todo es tan sencillo, tan simple, tan fácil, ¿por qué sigo yo aquí?. ¿Acaso algún osado hereje tendrá la gallardía para confrontarlos? 
Una compasiva sonrisa se planta en mi cara, ¡pobre diablo! ¿Creías, noble caballero, que tu solo vencerías a los Molinos? 
Ellos son más, están en todas partes, se han autoproclamado dioses, las demás personas los alaban, les temen. Viven la felicidad que ellos -cuál limosna celestial- les permiten vivir.

Y tu, noble caballero, ¿qué pretendes lograr? ¿No sabes que es imposible? 
"Detente, ¡detente ya!" le grito raudo y deseperado. Pero no me escucha, no me quiere escuchar.
Avanza con coraje, ya no escucha más las palabras de quienes temen, simplemente avanza. Sabe que no sobrevivirá, pero no teme a la muerte. Teme a la vida. A la vida bajo la sumisión eterna. Se hartó de ella, no quiere reverenciarlos más. Decidió que la vida es más que una genuflexión perpetua.

Los confronta, intenta audaces movimientos, lucha en tanto sus fuerzas se lo permiten. Procura atinarles, mas es en vano. Jamás los alcanzará. Ni siquiera los rozará.
Ellos han ganado, él -exánime- se ha dado cuenta de lo inútil que fue y que es. No ha tenido tiempo de pensar en lo inútil que será. El destello, acompañado de un ensordecedor y macabro estruendo, alerta toda mi piel. Mi corazón se detiene por unos segundos anticipándose a la razón que intentará decirme que todo ha terminado. 

La bala -a una prominente velocidad- le destroza la sien. No tuvo tiempo de pensar en lo inútil que será. Su cuerpo inerte cae hacia un lado, nunca más de rodillas. La muchedumbre se agolpa a su lado, espectante, ansiosa de obtener algo más de morbo. Es el regalo que Ellos le han dado a la multitud por su sumisión. También es una amenaza. No osen desafiarlos. 

Mientras, yo sigo con mi pregunta. Pero ahora tengo la respuesta. Ya lo he comprendido, un noble caballero me lo ha demostrado. Ahora me armo con mi mejor coraza y tomo la más fuerte de mis lanzas, ya estoy preparado para luchar contra Ellos. Se que no sobreviviré, pero no le temo a la muerte.-

5 comentarios:

Juanita is dead dijo...

Claro que si!

Pero tiene que ser al reves , no tenerle miedo , lo unico que sabemos es que nos vamos a morir.

entonces, vivamos hoy.


me fui al carajo no?

carajo vale como puteada? porque es sàbado.

f dijo...

como siempre, voy a hablar con frases de otro, porque solo se que no se nada.

navegare necesse.
caminante no hay camino.
el tao que se dice no es el verdadero tao.

abrazo!
f

ps: soñar, tal vez vivir...

Detaquito dijo...

Juana la muerta: Sin dudas, mi estimada, es claro que la parca siempre está. Si estará segura que nos da una vida de ventaja...

Pero citando al Maestro Lorca, "Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir."

Y no, carajo no vale como puteada, y menos en el contexto en el que fue utilizado.

Detaquito dijo...

f: ¿que más queda por decir?

Tomaré su ejemplo y haré mías unos versos de Cabrera,

..."Viajar a la locura y volver
tal vez fuera el fin de este viaje
un sabio temerario es aquél
que suma cautela y coraje"...



Abrazo, estimado.

Pd.: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=1sXg-XcP9wM

Scarlett Dubois dijo...

Me hiciste acordar a mí misma. Si eso es bueno o malo, te dejo que lo resuelvas tú.

Y bueno, el tema de la felicidad es complejo. Es bastante elusiva, pero nada de la montaña viniendo a Mahoma, hay que ir a por ella.