domingo, 18 de noviembre de 2012

Ausencia

Llueve.

Me percato al instante. Abandono el comedor dejando de lado la trama de una de las series del momento. Voy raudo hacia el cuarto y, con la ansiedad de un niño que aguarda la llegada de los Reyes Magos, me quito como puedo el pantalón vaquero. En casa, solo está mi madre, en su cuarto intentando en vano volver a los 20 años, pero no importa. 

A los tropezones, logro quitarme el pantalón, y busco con desesperación el short azul procurando no perder ni un segundo más en necesarias formalidades. Lo encuentro, me lo pongo más rápido de lo que tarda el llegar la tristeza luego del desengaño. Digo unas palabras sin sentido que pretenden advertir mi salida. No importa, ya solo escucho la lluvia.

Son algo más de las nueve, pero para mi el tiempo parece haberse detenido. Estoy afuera en el pequeño patio interior siendo uno con la pequeña tormenta de Noviembre. Incontables gotas me trasladan a tiempos pasados, cuando mis temores únicamente provenían de abajo de la cama.

Las sensaciones se entremezclan en mi cabeza probocándo un raro y disfrutable éxtasis. Chapoteo como un idiota bajo la lluvia, reviviendo en cada gota, me dirijo hacia el patio del frente en busca de los gurises de la cuadra, que -al igual que yo- imagino están jugando y corriendo empapados en la refrescante lluvia.

No encuentro a nadie. No hay niños corriendo, ni padres sentados bajos los pretiles y aleros de las casas. La calle está desierta, el vacío es abrumador. Soy presa de la desolación. Una pesada melancolía cae sobre todo mi ser. Sentado en el cordón de la vereda, atino a preguntar con desconsuelo "¿Dónde están todos?" pero no hay nadie allí para responder a mis sollozos.

Me levanto y voy rumbo al patio lateral en donde me acuesto y comienzo a disfrutar del agua que cae e impacta de lleno en mi cara. Pero no es como antes, nada es como antes. La soledad empaña el dulzor de las gotas de lluvia. No hay voces, ni risas, ni miradas cómplices, tan solo no hay.

5 comentarios:

Romina dijo...

coomo canta mi estimado Lisandro Aristimuño

"deja la lluvia caer,
riega los suelos del sur
moja la nueva cosecha que vendrá"

en diciembre arranca un nuevo ciclo para nuestro planeta, andamos todos sensibles, sabiendo que pronto se nos va a mover el piso, en todo sentido. No hay que aflojar.. hay que esperar a la nueva cosecha que vendrá

besos

Che Mafalda dijo...

Nada.

Que lindo! Me enganché leyendo esto.. Estem, puede uno no estar tan solo, y sin embargo sentir un vacío de la gran p¨ta. Generalmente me pasa eso a mi, más en los días grises de lluvia, me encierro en mi mundo. Se me da para el alegron, o para la melancolía, depende del día.

Pero señor taco, nunca se está solo. Siempre hay más

Juanita is dead dijo...

deta, donde anda?
otro más que se nos fue al tuiter???
vuelva che.

Kᴜrcovein dijo...

Muy bien Deta!

Detaquito dijo...

Bueno, gracias a todos. Pasó un tiempo considerable, pero aquí ando de nuevo.

Gracias querida Romina, Mafaldita, juana mi muerta favorita y el querido kurco!