martes, 26 de marzo de 2013

Un pequeño resumen.

Antes de comenzar el pseudo artículo, quiero hacer una breve referencia a un hecho que resultó pesaroso; me refiero a la pérdida de las transmisiones de Fórmula 1 por parte del equipo de Mario Uberti. 
Tras treinta años ininterrumpidos de emisión -de los cuales pude vivir dieciséis- se han visto obligados a cesar las mismas por un tema de derechos de televisación. 
Según elocuentes explicaciones de Uberti, el precio para acceder a la retransmisión en diferido de los GPs de Fórmula 1 es excesivamente alto e incosteable, y cito  "pues una cosa es que no sea redituable y otra, que de pérdidas." Esto demuestra el esfuerzo y la dedicación que Mario y su equipo han hecho durante años, quizá, hasta generando ganancias irrisorias o nulas, pero siempre llevando un producto de calidad a los televidentes. 
Gracias por todos estos años, querido Mario, gracias por darme a conocer, de la mano de mi abuelo y mi viejo, este fascinante mundo de la Fórmula 1. Espero que en el futuro cambie la pisada y para el 2014, con el retorno de los motores turbo, también se de el retorno de las excelentes transmisiones, y que volvamos a escuchar el clásico "¡Qué tal, qué tal amigos, bienvenidos a una nueva temporada de la Fórmula 1 Internacional"

Comenzó la temporada 2013 de la Fórmula 1, ¡y vaya comienzo!.

MELBOURNE

A las 3 de la mañana (GMT -3) estaba al firme, con la espectativa al máximo a la espera de la largada del primer GP del año. Fue una gran carrera, que nos mostró que Ferrari, Red Bull, Lotus y Mercedes son muy fuertes, al menos en el comienzo. 
Con una gran gestión de neumáticos, Kimi sorprendió a todo el paddock y se hizo de con la primer victoria del año. Le escolto Alonso, de gran carrera mostrando una Ferrari muy competitiva, siendo junto con el ganador, los coches más veloces en pista. 
El podio lo completó un Vettel rápido, pero no a la altura de los dos primeros, dado que el RB9 sufrió de sobremanera la degradación de los P Zero y no pudo obtener un rendimiento óptimo del coche. Lo mismo pasó con su compañero de equipo. 
Massa con la otra Ferrari, acabó cuarto después de una decisión conservadora en la estrategia de la segunda parada. 
La quinta plaza fue para Hamilton que se mostró con un muy veloz y Mercedes. 
Hay que destacar la carrera de Sutil con su Force India, que acabó séptimo sufriendo mucha degradación en el tercer stint con super blandos, en lo que fue una decisión poco feliz, ya que le hizo perder dos posiciones que tenía legalmente merecidas.

En general, puedo afirmar que Melbourne nos mostró un gran espectáculo, y que la -casi interminable- espera valió la pena.

MALASIA

Lo qué le faltó al GP de Australia fue polémica, y precisamente eso nos trajo Malasia, ¡y en cuota extra!

Toda la polémica arrancó muy temprano, en la vuelta dos, para ser exacto. Hago referencia al error -pues ese es mi concepto- que cometió Ferrari y Alonso al no entrar a boxes después de experimentar serios daños en el morro del F138 tras colisionar con Vettel, que -según dicen, pues yo no lo vi en el momento- frenó por demás dejando el RB9 casi parado.

Como antes dije, en mi opinión, esto fue un error, Alonso debió entrar a cambiar el morro, si bien relegaría muchas posiciones, habría continuado en carrera y quizá en los puntos. Massa demostró que el ritmo del F138 era consistente y veloz.

Algunos hablan de valentía, pero no creo que sea justificación suficiente, y menos en la F1 en donde todo es analizado al más mínimo detalle. No pasaba por el coraje, o la fortuna, no son razones valederas para intentar justificar el error, y menos en Ferrari. 

Capítulo 2: Vettel-Webber y Red Bull.

Pasados dos tercios del GP, Webber era cómodo líder escoltado por Vettel. Una vez realizada la última parada, ambos pilotos de la escudería Austríaca recibieron EXPLÍCITAS órdenes de equipo que dictaban a conservar las posiciones SIN LUCHA hasta el final de la carrera, esto es para conservar los neumáticos y no arriesgar los monoplazas al fraticidio cómo en el capítulo uno allá por el 2010 en Turquía. Pero Vettel en un decisión personal optó por contrariar todas las órdenes de equipo y lanzarse a adelantar al Mack -cosa que consiguió. 
Es problema es que, una vez que las órdenes son dadas a los pilotos, estos acomodan los reglajes del coche según las determinaciones del box. 
Hete aquí que al dar esa orden, Webber, atento a ella, cambió a un mapa motor distinto, de crucero, con mezclas de combustible menos ricas para preservar el monoplaza y no arriesgar a ningún daño. Esto mismo debería haber hecho Vettel, si se hubiese apegado a los dictámenes del equipo, pero no.
Atacó, y vaya que lo hizo, logró sobrepasar a Webber en una osada maniobra que puso en jugo la integridad de ambos monoplazas.
Y se salió con la suya, ganó. 
El enojo de Webber es más que entendible, Vettel pudo haber arruinado ambas carreras en la osada maniobra de sobrepaso, desatendiendo a lo que su equipo había explicitado varias veces.
Muchos dicen que el campeón correr para ganar, y que es su sed de victoria lo que lo hace más grande, pero en este caso Vettel lleva las de perder. No por el sobrepaso en sí, que enriquese el deporte y el espectáculo, sino por contrariar las órdenes de equipo.

Como Ferrarista, siempre ponderé la importancia del equipo por sobre la del piloto, ya que es este quien provee de medios al mismo, los pilotos va y vienen, pero los grandes equipos son los que se mantienen, los que forjan las historias que los demás cuentan. Vettel sin Red Bull no sería lo que es, y esto no es en desmedro de su talento, creo que es uno de los más rápidos en pista, sino el más. Pero de ahí a contrariar lo dicho desde el box, es demasiado.
Y hay otro acto de poca caballerosidad que es el hecho de ir lanzado a por la punta sabiendo que quien está a la cabeza espera que no lo ataquen y haya configurado el mapa motor a crucero, practicamente "apagado" para terminar la carrera. Es desleal, de poca hombría.

Webber  muy enojado dijo que Vettel se iba a salir con la suya, y que el equipo lo iba a proteger, y -lamentablemente- creo que así será.

Mercedes, Brawn, y Lauda.

La otra polémica la sembró el equipo Mercedes GP, al no permitir a Rosberg ir a la caza de Hamilton, su compañero de equipo. Lewis, que acabó tercero, tenía orden de ahorrar combustible, para acabar la carrera, pero Nico que se encontraba detrás de él venía con un mejor ritmo y se sentía confiado para adelantarlo e ir a la caza de los Red Bull. 
En reiteradas ocasiones pidió confirmación por radio para sobrepasar a Hamilton (así debe hacerse, consultando al equipo antes de proceder) pero Ross Brawn se la negó alegando razones similares a las de Red Bull. 

Aquí entiendo yo que hay una diferencia con el caso de lo de Milton Keynes. Pues Hamilton, necesitaba ahorrar combustible, por lo que con un mapa motor que enviaba mezclas menos ricas, el coche necesariamente sería más lento, mientras que Nico se mostraba con un gran ritmo. La diferencia está en que Nico, al -en teoría- superar a Lewis, podía ir a por los Red Bull y conseguir un mejor puesto para la escudería. Ahí creo está el error al no dejarlo pasar. 
Igualmente, aunque Nico se haya enojado y dicho unas tonterías por radio, hay que destacar que, a diferencia de Vettel, acató las órdenes de equipo y en ningún momento atacó realmente a Lewis.


El podio del GP de Malasia fue uno de los más amargos de los que recuerdo en estos dieciséis años que llevo siguiendo a la F1, con un Webber que mostraba una cara de tristeza, quizá por la impotencia de saber que Vettel, una vez más se saldrá con la suya. 
Las imágenes lo muestran todo. Webber no abrazó a Vettel, y yo tampoco lo hubiera hecho.
 

Antes de cerrar el pseudo artículo, quiero destacar el trabajo que venía realizando Jenson Button con su McLaren, que se no ser por un infortunado error en boxes seguramente habría terminado cuarto o quinto. Se nota que la gente de McLaren está trabajando duro para revertir este mal comienzo de temporada. Como dije desde un principio, no los descarto para nada, ellos mejor que nadie han sabido demostrar que son capaces de revertir situaciones adversas en muy poco tiempo.

Así, querido lector, letora u otro, llegamos al final de un pseudo artículo que resume lo acontecido en el mundo de la F1 en la visión de este servidor.
Será hasta la próxima, luego del GP de Shangai el 14 de Abril, ¡hasta entonces y gracias por leer!

lunes, 11 de marzo de 2013

Un análisis muy pelotudo.

Dentro del concepto de mundo ideal que se expone en Zeitgeist II, se aprecia que una de las premisas derivadas de la propuesta es la ausencia de la publicidad. Resulta evidente que ante la no existencia de mercados -al menos en los términos en los que hoy los conocemos- la publicidad no tenga el espacio que en la actualidad posee y que tienda a desaparecer, dado que si no hay artículos que comercializar, no habrá artículos que requieran ser publicitados.

Hoy día, la publicidad, en todas sus formas, es parte de la rutina cotidiana de la vida de una persona promedio. Existe una sobrecarga constante de avisos de todo tipo en todos los lugares comunes. Ante tal sometimiento, el individuo reacciona de maneras diversas, mas es evidente que tales estímulos no pasan desapercibidos, al menos en algún sentido. He ahí uno de las controversias más importantes que genera la publicidad, o acaso el bombardeo incesante de la misma.

Las pautas comerciales han evolucionado radicalmente, se ha dado paso a la creación de ciencias que estudian y determinan el comportamiento de los individuos ante ciertos estímulos. Quizá en tiempos remotos, la publicidad se enfocaba de forma directa en el artículo a vender, me suena el ejemplo de un antiguo y famoso eslógan que rezaba "Drink Coke" simplemente eso. Pero en los tiempos que corren, otro gallo canta. La mayoría de las pautas actuales no hacen referencia al artículo en cuestión en forma directa. Realizan algo que genera ciertos temores en este servidor.
Hoy día se apunta a la consolidación de un estereotipo, en todas las áreas, y ese modelo estándar marca de forma flagrante el camino a seguir para alcanzar una serie de valores y/o sentimientos comunes con los que la mayoría de las personas se siente identificada.

Para quién suscribe, en estos tiempos, resulta prácticamente imposible no hallar un estereotipo que no se correlacione con alguna clase de individuos. En otros términos, se ha diseñado hasta el estándar del no comprador.

El problema radica en la masificación, aceptación y sustitución de los estándares que la publicidad introduce. Al cabo de un tiempo, resulta indispensable tener una botella de refresco para ser feliz, o pintarrajearse de verde para disfrutar, o que la hiperconexión es indispensable para la vida social. 

Cuándo se transgreden ciertos límites y se instauran determinados preceptos, el problema se agudiza, pues las bases de las necesidades, valores, e incluso emociones y sentimientos individuales, han sido sustituídas por estándares comerciales que responden a los intereses de privados de algunos pocos. 
De esta manera, se pone en funcionamiento un perfecto círculo de sometimiento, que resulta ser la mejor de las prisiones.-

jueves, 7 de marzo de 2013

Ya es tarde...

Vuelvo a volver. A destiempo, pero retorno al fin. Puedo justificar mi alejamiento, pero no quiero. Me resulta pesaroso escribir, buscar cada palabra, encuadrarla de la mejor manera posible, no estoy satisfecho. Será culpa del pseudo comienzo, o quizá del hábito perdido. Dicen que escribir es un ejercicio, bajo ese precepto, me encuentro muy fuera de forma.

He abandonado costumbres de vida. Poco importan ya los motivos, el conocimiento me ha permitido comprender el carácter lineal del tiempo. Ya es tarde, jamás he de recuperar las horas. Tengo arraigada la devastadora convicción de que la derrota es perpetua. Nada tiene sentido. ¿Cuál es el fin de recomenzar, si no se cree en ello?

Así me encuentro, perdido en Montevideo, en la vida; la dejé ir, y se fue. Desconozco cuáles eran mis pretensiones verdaderas, pero tengo la certeza de la ausencia de las actuales. Aun no he desaparecido, pero al caminar por esta senda cada vez más cerca me hallo del cero absoluto, del congelamiento total.

No logro comprender que sucede, o quizá si y no quiero aceptarlo. No estoy a gusto, pero tampoco logro encontrar las ganas necesarias para volver a creer. El desengaño y el desencanto son cosas serias. Después de algunos cuántos golpes se aprende a convivir con ellos, o no. Dudo mucho de mi magra capacidad de aprendizaje, y -lo que peor resulta- desconfío aun más de mi aptitud para aceptar ciertas realidades.

Reniego del orgullo, de la obstinada tozudez que él genera, pero no logro evadirlo. Lo intrínseco recobra fuerzas inimaginadas a las que el pensamiento -ni la humillación- logra derrocar.
Algunos filósofos de a peso -cómo quien suscribe- poseedores de una gran capacidad de síntesis (ya no suscribo a esto) denominan, peyorativamente, al orgullo como idiotez. 

Será entonces que soy un idiota, pero por favor, querido lector, lectora u otro, no me diga que todo es más sencillo.