lunes, 23 de diciembre de 2013

Dos millares y catorce unidades de año, por favor.



Todo indica que el dos mil trece llega a su fin, dejando atrás trescientos sesenta y cinco días de vida y de muerte.
Diciembre no es mi mes favorito, ya lo sabe el querido lector, lectora y otro. No me agrada en absoluto todo el circo alrededor de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Sin embargo, año tras año, ahí estoy, levantando mi copa a las doce, fundamentalmente en el comienzo de siguiente año. Contradicciones tenemos todos.

En esta ocasión no prometeré nada, ni trazaré objetivos, ni desearé felicidad por compromiso, ni saludaré al más próximo que encuentre. Nada en absoluto. Solo me limitaré a levantar mi copa y brindar, brindar por todo lo bueno y lo malo que pasó y pasará. Brindaré por la gente que quiero. Por ustedes queridos amigos y amigas bloggers, que como dije una infinidad de veces, han sabido salvarme. Brindaré por la familia de TPLMP, por todo lo que significa, por mis amigos, por mi familia, por toda esa gente a la que quiero y necesito.

Y también brindaré por mí, por lo que soy, lo que fui y lo que seré, con las pocas virtudes que pudiere tener, y con todos mis errores y defectos. Por los aciertos y las cruces.
Voy a brindar saludando al nuevo año con un guiño, sin esperar demasiado de él, no por desencanto -para eso está la vida- sino porque pienso ir a buscar en él aquello que me falta.

Así que cuando el relos* señale que es tiempo de renovar esperanzas, trazar planes y nuevos objetivos, este humilde servidor, alejado de todo eso, tendrá su copa en alto y gritará ¡SALUD! a viva voz, por todos, en un grito que más que deseo dirá una mezcla extraña y caótica de agradecimiento y desahogo.-

En tanto, mozo, sirva a la barra dos millares y catorce unidades de año, por favor.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Tengo ganas.



LA MÚSICA DEL BAR

después del turno no me esperen
hoy no los pienso acompañar
el fin de mes me trae mal
y este es un viernes especial
porque esta noche tengo plan
voy a buscarla cuando salga
para salir a conversar
jugado entero a mis palabras

y suena la música del bar
canto victoria en la vereda
puedo arreglar lo que hice mal
puedo abrir una brecha

hace dos siglos justo acá
en una noche de febrero
tronaba el batallón inglés
que dejó la ciudad ardiendo
brindemos por nosotros dos
y por los muertos en la guerra
por las historias de amor
que nacen en la Ciudadela

nos dicen que van a cerrar
no queda nadie en la vereda
dije: “me muero por un beso tuyo”
y me equivoqué
ahí me equivoqué

y suena la música del bar
canto victoria en la vereda
puedo arreglar lo que hice mal
puedo abrir una brecha

esta es la música del bar
canto victoria en la vereda
no pierdo nada con probar
no pierdo nada

Un mundo sin Gloria. Garo Arakelian.