jueves, 26 de junio de 2014

Saludamos a alguien especial (VI)


Un día como hoy, pero de 1990 nacía en la ciudad de Montevideo una gran persona, gran amigo, compañero, honesto, racional, sarcástico irónico, pensador, en fin un gran hombre una persona a quien este blog le debe mucho, alguien a quien estimamos, nuestro procer, y por qué no, el procer de todos!

Enhorabuena por este año más de vida, estimadisimo Danilo!!!

FELICIDADES! Brindamos por vos!

(El día que cambie este lamentable texto de porquería para mi cumpleaños, ya no seré yo.)

Veinticuatro.-

Hoy Jueves 26 de Junio de 2014, cumplo veinticuatro años. Son aproximadamante las 13:26, no queda nadie en la oficina dado que todos han salido a su descanso. Me encuentro en el escritorio que está directamente detrás del mio redactando estas líneas.
Hace mucho tiempo que no escribo nada, en efecto, esta porquería de blog ha estado sumida en el abandono desde hace un par de años; en parte por falta de ideas, en parte por falta de ganas.

Cumplo veinticuatro años y no se muy bien que es lo que se supone que debo saber, o esperar. Me acerco al cuarto de siglo sin tener claras demasiadas cosas.
No se muy bien tampoco como debo sentirme al respecto, y menos aun si está mal o bien.

No me he puesto a pensar en demasidas cosas. De hecho, casi que abandoné esa tarea, y eso es algo que me molesta y me preocupa.
Quizá el mejor regalo de cumpleaños que pueda recibir son estas mismas líneas, torpes pero honestas, que me lleven al rencuentro conmigo mismo.

En unas horas va a ser publicada la clásica entrada de cumpleaños con la clásica foto un remate un poco absurdo al final que reza "El día que cambie este lamentable texto de porquería para mi cumpleaños, ya no seré yo." ... y quizá -sin darme cuenta- dejé de ser yo y me transformé en otra persona distinta, con vestigios de aquél Danilo.

Una vez más afirmo que no tengo claro si es bueno o malo, o si debe ser una de esas dos, y al igual que este texto, me encuentro carente de profundidad, de contenidos, de rumbos. Lo más extraño -y aterrador- es que no parece pesarme. 

Será que me he conformado?